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Hoy se celebra el día de la #sanidadsinruido, una iniciativa organizada por @FFpaciente (autor @pedrosoriano ), de la que podéis encontrar más información aquí. Y es que cualquiera que haya pasado por el Hospital sabe que, por regla general, no se caracterizan por ser lugares silenciosos.

Mi primera rotación por Urgencias, que todavía recuerdo con cariño, me introdujo a un mundo de estrés, movimiento, olores ofensivos y ruido, mucho ruido. Pitidos de pulsioxímetros, alarmas de arritmias en pacientes con FA ya diagnosticada, sensores sin conectar… cada box era su particular sinfonía de pitidos que, en general, servían para distraer y fruncir el ceño más que para ayudar. Varios estudios demuestran que hasta el 88% de las alarmas que se lanzan son falsos positivos o no requieren acción inmediata. Pero a ver quién le dice eso al pitido infernal el ECG cuando se despega el sensor.

Y es que las alarmas mal gestionadas no sólo son una fuente de estrés para el personal y los pacientes, matan. La “fatiga de alarma” o “alarm fatigue”, en la que el personal sanitario se desensibiliza frente al estímulo constante de pitidos y sirenas, les lleva a ignorar o directamente desactivar estas notificaciones. Y aunque el 90% de los casos se haya caído el sensor, en el 10% restante la vida del paciente puede estar corriendo peligro por una arritmia letal.

En Estados Unidos, donde se documentaron hasta 138 muertes por “fatiga de alarma” en el periodo de 2010 a 2015, el problema es tan grave que se ha pasado legislación específica obligando a los hospitales a tomar medidas drásticas o perder su financiación. Algunas de las medidas que se han implantado consisten en cambiar las alarmas “no urgentes” por mensajes visuales, dejando las ruidosas para las situaciones “crisis” que necesitaban intervención inmediata. También se ha experimentado con añadir un “periodo ventana” de 20 segundos a las alarmas de los pulsioxímetros, de tal forma que solo suenen si la bajada de saturación persiste en el tiempo. Estas medidas han demostrado ser eficaces en disminuir el número de alarmas innecesarias y mejorar la respuesta frente a las verdaderamente relevantes.

¿Quién tiene el deber de controlar las alarmas? ¿Quién debe configurarlas y seleccionar las relevantes? ¿Qué sistemas se usan para alertar al personal cuando se activa? ¿El que desactiva una alarma se convierte en el responsable de esa alarma? Ahora que todos o casi todos llevamos un smartphone en el bolsillo y existen relojes inteligentes para avisar de notificaciones, ¿Estamos gestionando las alarmas del hospital lo mejor que podríamos? Quizás sea hora de plantearnos estas y muchas otras cosas si queremos acabar con la cacofonía innecesaria de pitidos, sirenas y demás ruidos infernales.

Os dejo con un remix de una de mis canciones favoritas, “Lazy”. Justamente lo que no deberíamos ser gestionando alarmas ;).

Artículo inspirado en esta publicación del Wall Street Journal

Cuando saltan todas las alarmas, ¿Dale al snooze?

2 thoughts on “Cuando saltan todas las alarmas, ¿Dale al snooze?

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