Me encanta mi futura profesión. No tanto mi carrera. Desde el primer año en el que entré en mi facultad, mi experiencia académica me ha hecho sentirme de todo menos realizado. Gran parte de esto se ha debido a mi actitud hacia ella, algo que con los años he ido modificando. Lo que no he podido modificar, ni tras más de 5 años trabajando en representación estudiantil, es el pésimo sistema en el que nos formamos.

Muchos se llenan la boca de halagos hacia la docencia universitaria pública en Medicina. El concepto es loable. Su aplicación y su situación actúal, no. Los estudiantes nos encontramos a la deriva entre una burocracia inutil y un plan de estudios “a la Bologna Española” sin rumbo o fin claros.

Ya hablaremos otro día de los planes de estudios oficiales y qué falla en ellos. Pero hoy me gustaría hablaros de lo que se enseña en las facultades de medicina españolas y que no encontraréis en ninguna guía docente o plan de estudios. Vamos a hablar del “plan de estudios oculto“, y por qué es una (si no la principal) barrera a una mejor docencia universitaria en Medicina.

¿Qué es el plan de estudios oculto?

El concepto de plan de estudios oculto nació a finales del siglo pasado, y hace referencia a una “serie de influencias sobre el aprendizaje que surgen desde la organización académica (la facultad) y la cultura académica”. Dicho de otra forma, el plan de estudios oculto comprende la actitud de los profesores hacia los estudiantes, los aspectos que premia o prioriza (normalmente con notas) la institución y en general el ambiente del día a día. El plan de estudios oficial enseña “conocimientos y habilidades”, el plan de estudios oculto enseña los valores, normas y expectativas que permiten “sobrevivir” y triunfar en la institución y/o profesión.

Las relaciones interpersonales entre docentes y alumnos forman parte del plan de estudios oculto.

Mientras que los contenidos de asignaturas y prácticas son fáciles de cambiar (cosa que hacen con frecuencia), el plan de estudios oculto está tan arraigado en la propia cultura que resulta refractario a cualquier intervención. Modificar la letra pequeña del papel es trivial, no tanto la propia identidad. Esto cobra especial relevancia en los casos en los que existe una discrepencia entre el plan de estudios “oficial” y el oculto.

Un ejemplo claro que vivo diariamente en mi facultad es la disonancia entre los objetivos de prácticas clínicas y la realidad de estas. En el curriculum “oficial”, se nos exigen muchas cosas. Observar procedimientos, asistir con puntualidad, historiar, mostrar interés activo, todo estos items sobre los que supuestamente se nos puntúa. En el curriculum oculto, nada de eso importa. El mensaje del curriculum oculto es premiar la “picardía” de falsificar firmas y copiar historias. Es el de restarle importancia a las prácticas y dársela a los exámenes. Y cuando chocan el curriculum oficial con el oculto, el que suele ganar es este último.

¿Qué “asignaturas” componen el plan de estudios oculto?

Según W. Hafferty, experto en educación médica, podemos identificar 4 áreas que contribuyen de forma especial al curriculum oculto. Estas son las normativas e imagen externa de la facultad, los métodos de evaluación, el reparto de recursos y la “actitud” o lenguaje interno. Para no aburriros con explicaciones teóricas, vamos a verlas aplicadas al ejemplo de las rotaciones prácticas que he mencionado antes:

Normativas e Imagen Externa

En el caso de mi universidad, el aspecto que más resalta sin lugar a duda son sus buenos resultados en el MIR. Si preguntas a estudiantes de medicina de otras facultades qué imagen tienen de la UAM, la mayoría te dirán muy exigente y dura (además de soltar algún comentario sobre lo “frikis” que son sus alumnos). Por otra parte, es de las universidades de Madrid que más nota de selectividad exige. Todo esto en global lanza un mensaje de sólo aceptar y formar a los mejores alumnos con intención de sacar las mejores notas MIR. Aunque de vez en cuando se haga referencia a la “mayor formación práctica de los alumnos”, esta toma un segundo plano frente a los verdaderos valores del plan de estudios oculto.

Curiosamente, apenas existen referencias (o proyectos) para la formación humanitaria y bioética de los alumnos, mientras que abundan las de producción científica. Quizás eso explique lo extendido que está el copiar durante exámenes y el plagio de historias clínicas en mi facultad, ya que lo que de verdad se valora es sacar la puntuación más alta y aprobar, sin consideraciones de otro tipo. 

Cuando tu nota en ciertas asignaturas depende del 75% de las mejores notas, pasarle por encima a los demás se convierte en obligación.

Evaluación

Mi tema favorito. La importancia de la evaluación reside en que es uno de los factores motivadores principales (si no el más importante) para cualquier estudiante de medicina. Aprobar y superar cursos es un prerequisito obligado para poder llegar a lo que de verdad queremos, ser médicos. Tanto es así que los estudiantes haremos lo que haga falta para cumplir las demandas de las evaluaciones. Aplicado al ejemplo de prácticas clínicas, resulta claro por qué estas se consideran poco importantes:

  • El peso de la nota de prácticas en la evaluación final es cuasi-testimonial (alrededor al 15-25%), lo que convierte a los exámenes finales en el objetivo primordial
  • Hay una gran facilidad para copiar las historias clínicas y trabajos exigidos en los cuadernos, sin mecanismos de control o repercusión
  • Los tutores clínicos evalúan a todos con la máxima nota independientemente de su trabajo, castigando en lugar de premiar el esfuerzo extra (tiempo que se puede dedicar a estudiar)
  • No se evalúan ni se le da importancia a habilidades clínicas básicas tales como la lectura de ECG o exploración neurológica

Volvemos a lo mismo, un mensaje claro que nos dice que lo importante son los exámenes, no las prácticas.

Reparto de Recursos

Reproducción fiel de la situación que se vive diariamente durante nuestras prácticas.

Quizás uno de los temas más infravalorados en educación médica y con mayor repercusión es el reparto de recursos. Pocos profesores dedicados a prácticas, grupos de alumnos de 8 para arriba por servicio, sueldos de colaboradores clínicos docentes irrisorios, tutores clínicos con tanta sobrecarga asistencial que apenas pueden atender estudiantes… Hay un maltrato institucional hacia la docencia universitaria, más en época de crisis. Si he sacado alguna conclusión de mis años en representación estudiantil, es esta. 

Por otra parte, en las comisiones de curso y junta de centro apenas se habla sobre aspectos de docencia de fondo. Suena a chiste malo, pero la realidad es que ni siquiera en la reforma de plan de estudios se habló de docencia como punto principal. La mayoría de las reuniones se concentraron en ver quien se repatiría el pastel de créditos y en qué curso se colocarían las asignaturas. Las comisiones de curso y juntas de centro van en la misma línea, añadiendo temas financieros, de tesis y contratación. 

El mensaje que se lanza es que la docencia universitaria no es una prioridad (por parte del gobierno) y que los asuntos de profesores son más importantes que la propia docencia (por parte de la propia facultad)

Lenguaje Interno y actitud

El lenguaje interno se resume perfectamente como paternalista. A los alumnos no se nos trata como personas adultas en proceso de formación, sino como críos de instituto. A la hora de nuestra motivación y de planificar la enseñanza, este hecho tiene un efecto demoledor. Algunos ejemplos son:

  • Decir en repetidas ocasiones que “no se espera nada de vosotros salvo aprobar”
  • Catedráticos que se niegan tan siquiera a discutir cambios en su curriculum (“Dejad que ya me encargue yo”)
  • Hacer como si no existiésemos en las rotaciones (la no-comunicación es un tipo de lenguaje me imagino…)
  • Ocultar información y poner trabas para la revisión de exámenes ya que “En realidad nos portamos bien con las notas para beneficiaros y no os debéis quejar”

Y sobre la actitud… digamos que a día de hoy no hay un lugar o atención específica para los estudiantes en el hospital universitario. Lo peor de este punto, es que el mensaje de que somos el “último mono” lo acabamos interiorizando y transmitiendo nosotros cuando terminamos la carrera. Cosa que sólo sirve para perpetuar el ciclo.  

Magnífica viñeta de “Reglas Médicas” que resume a la perfección la experiencia de un estudiante de prácticas.

Modificando el plan de estudios oculto

No me gusta criticar sin proponer soluciones. Este tema ha sido mi ballena blanca durante mucho tiempo, y a mi pesar no he encontrado ninguna solución mágica. A la conclusión que si he llegado es que el primer paso es “des-ocultar” el plan de estudios oculto. El simple hecho de que se sepa qué está pasando en nuestras facultades ya es un paso de gigante. Es curioso ver las reacciones de sorpresa de médicos y gente ajena a la docencia cuando se enteran de cómo se está formando a los profesionales de mañana.

Sobre medidas más específicas, se podrían escribir cientos de entradas sobre ellas. Entre ellas:

  • Aceptar que los estudiantes de medicina somos adultos y no niños en formación, otorgandonos más responsabilidades y deberes
  • Velar por conseguir cambios a nivel político y universitario que establezcan la formación de futuros profesionales como una prioridad
  • Replantear los métodos de evaluación y las prioridades de la evaluación, de cara a formar profesionales más humanos y competentes

Por lo tanto, me gustaría darte las gracias a ti, querido lector, por emplear tu tiempo en leerme. Si te ha parecido informativo, y también crees que la solución pasa por “des-ocultar”, comparte este artículo con tus compañeros. Cuanto antes rompamos la ilusión del “plan de estudios oficial”, mejor.

Referencias

  • Hafferty FW, Franks R. The hidden curriculum, ethics teaching and the structure of medical education. Acad. Medicine 1994
  • Stern DT. In search of the Informal Curriculum: when and where professional values are taught. Acad. Medicine 1998
  • Mann, K V. Motivation in medical education: how theory can inform our practice. Academic Medicine 1999
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El “Plan de Estudios Oculto” de las facultades de Medicina

24 thoughts on “El “Plan de Estudios Oculto” de las facultades de Medicina

  • Pingback: El médico con empatía, ¿Nace o se hace? - La Navaja de Hanlon

  • 27 junio, 2015 a las 10:56 am
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    Hola Miguel. Yo también tengo la suerte o la desgracia de estudiar medicina en lo que muchos llaman UAMtanamo. Si bien es cierto que nos encontramos con catedráticos que nos miran por encima del hombro a lo largo de nuestra formación y con médicos a los que los cuesta mirarnos durante las rotaciones, creo que cambiar todo esto depende de nosotros. Si no hay un adjunto hay un residente. Y si preguntas, eres puntual y muestras interés y conocimiento se muestran interesados en ti. Yo he tenido la suerte de aprender muchísimo en mis prácticas y creo que ha dependido de mi, que me he negado a ser un mueble más. Y lo mismo pasa con los exámenes. El que copia lo hace porque decide copiar. Es muy triste saber que los mas ilustres de mi promoción llevan copiando juntos y obteniendo becas de excelencia desde segundo curso con una actitud nada excelente, sino más bien egoísta y egocéntrica. El decidir no copiar y superarte a ti mismo es algo que nace de uno. Hemos tenido formación en medicina de familia, bioetica, psicología, introducción a la practica clínica, asignaturas de las que lo UNICO que se puede destacar es su formación humana. Me encanta que quieras denunciar todo lo que ocurre en nuestra facultad. Pero el cambio esta en nosotros.

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  • 23 junio, 2015 a las 9:13 pm
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    Me da mucha pena que tengas esa visión de la facultad.No estoy de acuerdo en muchos puntos. Creo que es un error que tengan que estar vigilando quién va y quién no o quién copia historias y quién realmente las hace, o quién decide buscar inspiración en el examen de al lado. Hace mucho que dejamos el colegio. De hecho, que nos vayan pidiendo firmas me parece hasta ridículo… las prácticas están hechas para nosotros…si hay gente que no quiere aprovecharlas y que prefiere invertir ese tiempo en estudiar y falsificar firmas e historias, es decisión suya. En nuestra facultad se da bastante importancia a las prácticas (son rotaciones semanales desde 3 y diarias desde 4); de hecho, en sexto se tiene el proyecto del R0, solo es un rotatorio y al final del curso se hace un ECOE (sí se evalúa lo práctico). Siento que en tus prácticas te hayas encontrado con médicos poco dedicados a la docencia, y sé que es el caso de muchos, pero también muchos hemos tenido la suerte de encontrarnos con grandes profesionales y personas, que dedican su tiempo (escaso siempre) a enseñarnos (y algunos no obtienen remuneración por ello). Mi consejo es que si el adjunto no te hace caso, pregúntale a los residentes, muchos encantados de ayudar porque hace nada estaban en el mismo sitio que tú. Otro punto que no comparto es que no se le da importancia a lo humano y lo bioético… Hemos tenido 3 asignaturas (las mismas que de investigación) y en muchísimas clases se incide en esos aspectos, pero también me parece estupendo que se anime a los estudiantes a que se inicien en la producción científica. Tampoco me parece mal que nos preparen bien para en MIR (es la puerta de entrada) y no creo que solo se nos prepare para el MIR…en las prácticas sobre todo se puede aprender lo que no viene en los libros (pero hay que saber aprovecharlas y, “el que quiera peces que se moje el culo”, que ya somos mayores (no van a ir, por lo general, a preguntarte si quieres aprender, eso tiene que salir de cada uno). Del plan de estudios habría que cambiar algunos aspectos (y también de lo que no es el plan de estudios), pero creo que, en general, recibimos una buena formación, tanto académica, como práctica.

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    • 24 junio, 2015 a las 10:52 pm
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      Hola! Gracias por comentar. No te lo tomes a mal, pero creo que tu post es un ejemplo perfecto de “interiorizar que somos el último mono”. Muchas de las cosas que comentas las aceptamos como “lo normal”, cuando deberían ser de todo menos normales. Es un tema difícil de cambiar al estar tan arraigado en la cultura universitaria y la enseñanza médica. A mi me abrió los ojos mi trabajo en representación estudiantil, donde vi como aprendían estudiantes de Medicina de otras universidades de España y del mundo.

      Difiero completamente contigo en el tema de copiar. Al entrar en la universidad, se presupone que somos más o menos adultos, y que somos responsables de nuestras acciones y sus consecuencias. Lo mismo pasa en la sociedad, pero eso no quita que existan leyes y penas para los que las incumplan. Cuando se mezcla que las repercusiones por copiar son quasi-inexistentes, no está mal visto (“si cuela, cuela”), y que confiere una ventaja clara (más probabilidades para aprobar, nuestro objetivo principal), tenemos un problema muy serio que, como comunidad universitaria, debemos tener una conversación seria al respecto.

      La universidad es el garante de que los médicos que egresa estén bien formados, y si no puede garantizar que las pruebas de evaluación que emplea para medir son fiables (por ejemplo, garantizando que no se copie), está incumpliendo su función. Y no sólo no cumple su función, sino que egresa a médicos que se toman copiar o hacer trampas a la ligera, con todo lo que eso conlleva para la ética en investigación y el plagio de artículos, temas extremadamente serios. Lo mismo se aplica a las historias clínicas y las firmas de prácticas. No hay más que ver las políticas de “zero tolerance” de otros países para saber que no nos estamos tomando esto tan en serio como deberíamos.

      Y hablando de prácticas, por mucho tiempo que les dediques en el plan de estudios (y en nuestro caso, me parece que se quedan cortas al insistir en que rotemos por todos los servicios), si no trasladas esa importancia a la nota, las estás relegando a un 2º o 3º lugar de importancia. Como expliqué en el post, uno de si no el factor determinante más importante para los estudiantes es la evaluación. Haremos lo que haga falta para cumplir sus demandas, ya que aprobar es prerequisito indispensable para llegar a lo que queremos, ser médicos. Si sólo me aportan un 15-20% de mi nota final, les dedicaré mucho menos esfuerzo y dedicación que al examen, que es lo que determinará mi aprobado o suspenso. De ahí en parte que sea tan prevalente lo de copiar historias y no tomarse las prácticas en serio. No sale rentable, y con la sobrecarga de asignaturas y exámenes que tenemos, hasta la persona más motivada dedicará su atención hacia estos últimos.

      El año R0 me parece un avance muy bueno, pero me quedan serias dudas sobre cómo se va a estructurar y si de veras se logrará una docencia activa e integración en los servicios. Cosa que no deberíamos esperar a 6º para tener. Lo normal en unas prácticas es que haya tareas, evaluaciones y actividades planificadas específicas para los estudiantes, con responsables claros encargados. Lo que no es admisible, por muy interiorizando que lo tengamos, es que “que te ignoren y te tengas que buscar la vida” sea normal. Obviamente el aprovechamiento y el interés tiene que partir del estudiante, pero cuando nuestra presencia es pasiva y muchas veces un “incordio”, esto dinamita la motivación e interés que se pueda tener. También juega un papel grande la falta de recursos e interés político, ya que los profesores apenas reciben remuneración por actividad d(o)ecente.

      Sobre humanismo, una cosa es tener asignaturas en las que se explique el código deontológico y la historia de la medicina (plan de estudios oficial), y otra cosa es inculcar esos valores (plan de estudios oculto). Relegando la formación bioética a asignaturas “María”en lugar de impartirla de forma transversal en todas las asignaturas (cosa recomendada y que hacen en la Universidad de Zaragoza con su portafolios de rotaciones), les resta importancia. Si además como institución favoreces valores o actitudes poco éticas (el tema de copiar, la competitividad con el 70% de las mejores notas), el tipo de persona y médico que formas no es ni mucho menos uno humanista.

      Un saludo!

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      • 25 junio, 2015 a las 5:19 pm
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        Bueno no creo que lo del 70% de la nota sea poco etico. Ademas las asignaturas de bioetica no me parecen ninguna maria, de hecho todo lo contrario. Y si las practicas cuentan un 20% es porque no es tan facil evaluar individualmente y objetivamente las practicas que son unos 15 dias de rotacion. Pero no te preocupes porque en 6, el rotatorio son 54 creditos (creo que es bastante peso). Yo no digo que que te ignoren sea correcto, digo que hay que tener una actitud activa, de interes. Vamos, que me parece muy facil decir que como no me hacen caso, me voya la cafeteria, o ver a gente jugando cob el movil, o que no vaya nadie en epoca de examenes… Y si de verdad te interesan las practicas, sabras aprovecharlas para aprender, que el expediente no lo es todo…es mas importante lo que queda para cada uno, y si sacas provecho a las rotaciones, se puede aprender muchisimo…ademas que los medicos valoran positivamente una actitud activa en las prqcticas (igual no tanto en la nota, pero tu vida no se acaba en la carrera…) Es verdad que medicos dedicados a la docencia no hay en todas partes, pero me cuesta creer que en todas tus rotaciones no haya habido ni un medico ni un residente que te hayan hecho caso, (y si es asi, lo siento) Y lo de copiar y hacer trampas, soy de las que piensa que alla cada uno con su conciencia, que por supuesto me parece mal, pero que me parece ridiculo que esten haciendo de policias, que no somos niños. Es como lo de obligar a la asistencia a las clases…si alguien no quiere ir, que no vaya…si alguien no quiere ir a prqcricas, que no vaya… De verdad que se puede sacar buena nota e ir a todas las clases y todas las practicas y haciendo tu mismo las historias. Y no te preocupes, que luego lo que importq de verdad es que seas buen medico (y eso no es lo mismo que sacar todo 10). El expediente tiene su importancia, aunque, en mi opinion no deberia contar en el MIR, pero ese no es el tema.

        Responder
    • 1 julio, 2015 a las 10:10 am
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      Hola, perdona que te lo comente pero a mi también me pareces un poco contradictoria. Obviamente hay buenos momentos y buenos profesionales que te ayudan, de lo contrario no creo que ninguno de nosotros hubiera aguantado hasta ahora, el tema es que el sistema no está bien organizado y no aporta las mínimas garantías. ¿De verdad crees que da igual que algunos hagan exámenes en grupo y nadie les diga nada? ¿De verdad crees que el trabajo del residente es estar por el estudiante, aunque nadie les paga por ello y suficiente trabajo tienen? ¿No crees que aprender por ósmosis inversa forzada tiene sus límites? (ir persiguiendo a ver de que te enteras de refilón por los pasillos). Ya contarás que te parece el 6º curso como R0, quizás vas a una gran facultad (aunque dices que el rotatorio tiene 54 créditos, no sé qué universidad pública española será pero claramente no vas a la UAM o a la UB, que no tienen todo el año reservado para la rotación, en absoluto). Y todos sabemos que lo importante es aprender y ser buen médico y no la nota del expediente o estar pendiente de los demás. Perdona que añada que son obviedades que sobran, tus lecciones de vida me parecen poco humildes por tu parte.
      Un saludo

      Responder
  • 22 junio, 2015 a las 11:12 pm
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    Francamente, siendo de la misma facultad, difiero con muchas de las cosas que comentas. Sí que es verdad – y nadie me podrá recriminar el no haberlo dicho por activa y por pasiva – que nuestra carrera precisa de una mayor formación humana, y que es un punto que deberíamos luchar.
    Sin embargo, das una visión tan negativa del resto de cosas… personalmente, y habiéndome visto seriamente perjudicada por el aprobado en el x% etc., no tengo la sensación de que los profesores no transmitan una gran pasión por la profesión, es más, estando tentada de dejar la carrera, ha sido su ejemplo el que me ha animado a seguir adelante; y en el hospital he aprendido no ya Medicina, sino humanidad con los tutores y sus residentes (y te prometo que mi hospital no es el que tiene fama de “buen rolo” precisamente). En definitiva, este primer curso de contacto con la clínica, he descubierto un equipo docente que con sus más y sus menos, creen en los alumnos y luchan por ellos. Siempre habrá excepciones (lo mismo que si hablamos de los alumnos) pero esa es mi visión global.
    Me da la impresión de que te has dejado llevar un poco por los estereotipos, y has caído en el extremo. Las cosas no son ni tan blancas ni tan negras; y a día de hoy, yo estoy tremendamente contenta y orgullosa de estar en esta facultad. Y lo digo estando aún de exámenes y con perspectivas de cursar por segunda vez alguna asignatura, para que quede claro que no es propaganda pagada.

    Responder
    • 24 junio, 2015 a las 7:06 pm
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      Hola Teresa! Muchas gracias por comentar y abrir un poco el abanico de visiones que hay en los comentarios. Estoy completamente de acuerdo contigo en que la cosa no es ni blanca ni negra. Es muy dificil concentrarse en todos los aspectos en un post. Yo también he tenido la suerte de tener grandes docentes, especialmente este año en el hospital, y siento que me han apoyado y ayudado mucho.

      Lo que quería transmitir es cómo la propia estructura de la titulación, cómo se organizan las prácticas, los porcentajes, qué se trata en las reuniones de profesores… todo eso, influye en nuestra formación, y muchas veces de forma negativa. Creo que tú y yo hemos tenido la suerte de contar con profesores muy competentes y buenos. Y también con otros no tan buenos. El problema viene cuando esos profesores buenos tienen que “remar contracorriente” para ayudarnos, y su esfuerzo y dedicación no son recompensados. Como dije en el post, infravaloramos la influencia de la poco implicación política en tener una educación de calidad.

      La mayoría de las cosas positivas que nos aporta la titulación se dan “a pesar de” como está estructurada, no “gracias a”. Es indiscutible que la organización en Bolonia sufre de grandísimo fallos, y que la formación premia ciertas cosas (memorizar vs saber orientar y buscar) que no se transmiten bien a la clínica. Hasta que no se cambien ese “a pesar de” a un “gracias a” seguiremos teniendo problemas. Por ejemplo, lo que tu comentas, de enfrentarte a cursar asignaturas otra vez. Algo que en muchas universidades extranjeras (EEUU), es extremadamente raro una vez que has entrado en Medicina.

      Por otra parte, es cierto que yo he tenido más contacto con las partes más negativas y problemáticas al haberme metido en representación estudiantil. Me imagino que tu trabajo en Médicos por la Vida ha ayudado a que te tomes la carrera con más calma, ya que recarga mucho las pilas poder trabajar en proyectos en los que uno cree en el ámbito médico. Al final del día, nuestra actitud influye mucho, por eso ha sido una de las cosas principales que he intentando cambiar en mi caso personal.

      Un saludo!

      Responder
  • 14 junio, 2015 a las 7:18 am
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    En mí facultad el mayor obstáculo es la misma universidad; haciendo exámenes con preguntas que jamás ocuparemos en la profesión pero el pretexto de los Drs es que son cosas que deberíamos saber ya que somos futuros médicos, por otro lado esta el famoso filtro, osea primer y segundo año; nos matan estudiando para evaluaciónes increíblemente pesadas y no sólo son de una bibliográfia a veces son de 7 libros, lo peor es que estudias días para un 6 o peor para reprobar y te tachan de estúpido. De los 3000 alumnos que ingresan a la facultad solo 400 logran sobrevivir el filtro. Es tan feo ver tus sueños truncados porque al reprobar un año te piden tu carta de renuncia! Para mí, es la carrera más maravillosa que hay pero es la más desgastante y pesada que hay y no es por lo mucho que hay que estudiar si no por la misma facultad!

    Responder
    • 24 junio, 2015 a las 6:54 pm
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      Hola Susana! Estoy de acuerdo contigo en que es la propia estructura de la universidad la que (aunque sea de forma “inconsciente”) plantea los mayores obstáculos al cambio. Me parece que lo que describes de que sólo 400 alumnos de los 3000 que ingresen se graduen es algo inaceptable. Si ese es el caso, la universidad debería plantear seriamente cambiar sus requisitos de admisión. En España, seguramente acabaremos con una prueba específica para la titulación, cosa que no me parece mal.

      La cantidad de datos insignificantes que nos hacen memorizar, en lugar de aprender a discurrir, evaluar, plantear, analizar y buscar información (lo importante) es vomitivo. Especialmente teniendo en cuenta cómo se trabaja en clínica. Entiendo que te tengas que memorizar ciertas cosas, pero cuando te piden nombres exactos de genes, salvo que sea una cosa muy muy puntual…

      En nuestra facultad ese maltrato y filtro se da en 2º con neuroanatomía. Lo peor como comentas tú es cómo se hace sentir al estudiante. Personas brilantes con mucha ilusión y futuro que se meten en medicina, y se ve truncado su sueño por una asignatura hipertrofiado, con poca correlación y enfoque clínico y de una evaluación excesivamente cruenta. He tenido casos cercanos y hasta yo he estado al borde de dejar la carrera por esa asignatura. No es justo cómo nos tratan.

      En fin, seguiremos trabajando para mejorar :). Gracias por comentar!

      Responder
  • 11 junio, 2015 a las 10:20 pm
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    Hola Miguel. excelente comentario, me encanta ver como, desde sus inicios ya el embrión de las futuras generaciones de médicos tienen tanta inquietudes, que en mi caso en particular,me han tomado años en notar. Soy médico especialista en radiología y sub-especialista en senología, comencé mis estudios en 1992 y de manera formal acabé mi sub-especialidad en 2008, 16 años, entendiendo que ésta carrera es un matrimonio “hasta que la muerte nos separe” de forma que nunca acabará. Al dedicarme exclusivamente al área de oncología “Cáncer de mama”, venir de otras latitudes, compartir mi formación entre mi país natal Venezuela, donde también fui docente y España-Barcelona, donde sigo siendo docente, me ha permitido tener una visión global, usemos el término de moda “Holística” de la profesión más maravillosa de la tierra, la medicina. Somos todos la esperanza para que las cosas cambien, desde la persona más difícil de comprometerse (uno mismo), hasta quien viene en camino y no solo profesionalmente…Estoy muy enfocado, comprometido, interesado y convencido que tendremos un CAMBIO brutal, ya no solo desde la perspectiva guerrera,irreverente, rebelde, propia del ADN del estudiante. Cambiaremos desde la calma, experiencia, paciencia,reflexión, conciencia, serenidad y fuerza de quienes tenemos años formando parte de éste gran equipo. Te animo que sigas levantando la voz. Soy Leonardo Romero Montemar. Me consigues en facebook y linkedin si te apetece mi email: leonardoromero74@hotmail.com. Un gran abrazo.
    Leo.

    Responder
    • 24 junio, 2015 a las 6:43 pm
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      Hola Leonardo! Muchas gracias por tus palabras de apoyo. Yo también tengo fé en un cambio, y creo que ya está ocurriendo. Desde luego personas como tú lo están facilitando, y por parte de los estudiantes, intentaremos no perder ese afán por “tener el culo inquieto” :).

      Un saludo!

      Responder
  • 8 junio, 2015 a las 11:16 pm
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    ¡Muy buen artículo!
    Desconocía que el fenómeno del pasotismo cuando no desprecio por el estudiante era un concepto descrito ya hace tiempo y con nombre y todo. Yo también creo que es un fenómeno arraigado en la cultura docente del país, o quizás más bien la falta de ella. Sospecho que no es propio de nuestro ámbito, sino que los estudiantes de otras carrera universitarias se ven atrapados en el mismo fenómeno, al menos en las públicas, y inclusive se está ya dando a nivel escolar. Esta actitud de “no me molestes, yo no tengo por qué ocuparme de tu formación” que toman muchos profesionales entiendo que se debe a que nadie se ocupó adecuadamente de ellos cuando eran estudiantes. Y el problema es aún más desesperante cuando, en un intento de compensar una situación a todas luces incómoda para todos , que acaban asignándote algún trabajo absurdo e inútil con tal de sacarte de encima.
    La solución no es fácil pero pasa por crear un sistema docente con personas encargadas de los estudiantes y, ante todo, que quieran encargarse de ello. Con el plan Bolonia han aumentado mucho las prácticas y, tal y como comentaba Yaiza, el estudiante viene un día a molestar y luego se larga, pero realmente porque está montado así, se pretende que lo veas todo cuando valdría la pena ver menos servicios y estar más días con el mismo médico, para que te conozca y se cree un poco de vínculo.
    En lo que respecta a las clases magistrales, es el mismo sistema de selección de profesorado que está perverso: investigación y docencia entran como obligaciones del mismo contrato, en caso de que no publiques artículos o no tengan un buen factor de impacto, se te clasifica con un ranking bajo y se te obliga “para compensar” dar más horas lectivas. Es decir, que dar clase es para muchos profesores un castigo. Así se entiende que no les guste su trabajo.
    Y hasta aquí mi aportación, un saludo!

    Responder
    • 24 junio, 2015 a las 6:41 pm
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      Hola! Creo que has dado en el clavo con tu comentario y las soluciones. El problema es que no es una inversión “prioritaria” para el gobierno, y estoy seguro que se desconoce esta realidad o se decide ignorarla. En el momento en el que tengas un plan de estudios sólido con las rotaciones bien asignadas, profesores motivados (y recompensados) controlando, irá muy distinto el asunto.

      Es como el elefante en el cuarto, nadie se quiere enfrentar a que nuestra presencia en el hospital necesita seriamente de una regulación y cambio. Por suerte, y juzgando por todos los comentarios a este post, es algo que cada vez reconocemos más y podremos paliar!

      Y ni me meto en lo de las clases magistrales, está tan mal montado, y efectivamente, es para muchos un castigo, especialmente con la miseria que pagan…

      Gracias por comentar :).

      Responder
  • 8 junio, 2015 a las 8:58 pm
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    Carai! Yo estudié Medicina en la UB, en el Hospital Clínic (con famas similares a la UAM, entiendo). También formé parte de la Delegación de Estudiantes, que se transformó en Asamblea… y del Consejo de Facultad y de algun que otro departamento. Aunque entonces también abanderaba quejas y rehibindicaciones de todo tipo, a toro pasado veo que, por lo visto, no estábamos tan mal. En general, las prácticas, aunque contaban poco en el %, eran decentes, nos controlaban asistencia y puntualidad y se nos exigía un trabajo al final del período. Más o menos siempre había alguien que nos tomase un poco en serio (esto, como siempre, dependía de en qué servico ibas a parar… yo siempre intentaba largarme a algún hospital más pequeño donde nos hacían más caso). Por supuesto, quien quería hacer trampa y trabajar menos, lo podía hacer, pero la actitud generalizada era de bastante interés (aunque siempre había un límite, y aunque odiáramos a muerte los “portafolios”). Lo que cuentas del plan de estudios oculto solo lo atribuiría a un par de asignaturas… Yo siempre era de las que pensaba “cuando tenga estudiantes a mi cargo les explicaré un montón de cosas y les exigiré que se lo curren para que aprendan, etc, etc”. Ahora soy R2 en un hospital diferente, que depende de la UAB. Dejando de lado que siendo R1 vas taaan apurado que te da pánico tener que explicar algo a un estudiante, he alucinado con el sistema de prácticas de este hospital. Los estudiantes se presentan a medio pase de visita, a eso de las 10-10’30 y desaparecen misteriosamente a las 12 alegando que tienen un seminario. De todos modos, ese día gastas saliva comentándoles los pacientes que llevas y parece que más o menos hacen caso. Y después? Oh, sorpresa! Nunca más vuelven a aparecer. Está claro, para mi, que el problema es que nadie lleva el control, y que nadie informa a los adjuntos que van a tener unos estudiantes rotando y que estén al caso de si van o no van. Está claro que, a los “jefes” les importa un comino si algún estudiante va a las prácticas o no, si copian las historias clínicas o no. El descaro de los estudiantes para copiar historias es tal (te lo dicen a la cara) que me quedo a cuadros… Solo hace dos años que yo misma era estudiante, o las cosas cambian muy rápido, o las facultades tienen estilos bastante diferentes.
    En fin…. que no vamos a arreglar el mundo esta noche, lo único que te puedo decir, es lo más obvio: que vayas a tus prácticas, aprendras a leer ECGs tan bien como puedas, que sepas donde poner el fonendo cuando tengas el paciente delante, y que no te entre cangueli si te piden una exploración neurológica. Y aunque lo hagas, cuando llegue tu primera guardia de R1, te vas a sentir un poco patoso igual… 😉

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    • 24 junio, 2015 a las 6:35 pm
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      Gracias por el comentario Yaiza! Desde luego las cosas cambian cuando estás “al otro lado”, y aunque no haya entrado mucho en detalle en el post, está claro que nosotros como estudiantes tenemos parte de la “culpa” de cómo están nuestras prácticas. El plan de estudios oculto afecta a casi todas las universidades españolas, aunque hay algunas con fama de “duras” como la mía que creo que tienen un estadío más avanzado.

      También soy de la opinión que tenemos esa culpa por que lo promueve el sistema. Si como tu bien dices contásemos con más control y exigencia, otro gallo cantaría. Especialmente en el tema de copiar, que merece su propio post. Y por supuesto, inversión por parte del estado en tener figuras bien pagadas dentro del hospital para atender a estudiantes. No se puede esperar que los pobres residentes puedan atendernos a la perfección cuando ni siquiera se os paga por ello.

      Yo más o menos por mi cuenta creo que llegaré con buenos conocimientos a R1, lo que hay que conseguir es que esto sea algo exigibile y que lleguen todos, sin depender de la “buena o mala suerte” de tus rotaciones.

      Y sí, ya os contaré por aquí qué tal mi primera guardia como R1! Todos nos sentiremos un poco niños perdidos en el bosque :).

      Un abrazo!

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  • 8 junio, 2015 a las 7:05 pm
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    El MIR tiene sus claro-oscuros. Dentro de los sistemas que se pueden emplear para permitir el acceso a la formación especializada, es de los más objetivos. Estoy contigo en que lo que se evalúa en ese examen no es determinante de un buen médico ni lleva a R1’s bien formados. Aunque eso debería ser responsabilidad de las facultades. El problema viene cuando estas últimas no cumplen su función.

    En países más civilizados, se tienen en cuenta muchos más factores para los candidatos que quieren ingresar en la formación especializada. En Estados Unidos, los estudiantes de Medicina se esfuerzan mucho más en sus rotaciones prácticas, ya que sacar la máxima nota en las especialidades que les interesan les dan muchos puntos. Lo mismo pasa con rotaciones extracurriculares.

    Lo que sí sería de relativamente fácil aplicación en España sería un sistema tipo USMLE con un examen después de básicas y otro después de clínicas. Ayudaría a estandarizar los curriculum’s de facultades y permitiría que tu elección de especialidad no dependiese de un solo examen.

    Gracias por comentar!

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  • 8 junio, 2015 a las 6:51 pm
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    Es cierto, que en el estudio de la carrera de Medicina, nos encontramos con muchos impedimentos para realizar las prácticas deseadas, esto es , para inmiscuirnos siendo partícipes de la práctica clínica y humanitaria. Pero alguién se ha preguntado: y… si una vez terminado el estudio no puedo ejercer… Antes de caer en una depresión necesitamos contar con ayuda divina y humana; ¿compañeros? ¿dónde?… Por suerte, muchos necesitamos seguir aprendiendo… esto significa seguir viviendo…

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  • 7 junio, 2015 a las 6:32 pm
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    Triste pero cierto. Se nos forma mal en aspectos básicos y se desatiende nuestra educación práctica, pero yo haría especial hincapié en la cantidad de “paja” que se nos obliga a memorizar. Lo curioso es que los docentes hablen de la “excelencia” como un estatus sólo alcanzable a base de hincar los codos y no de razonar debidamente. Toda esa paja se aprende en la clínica, cuando la ves o cuando curioseas por tu cuenta, y además de esa manera no se olvida nunca.

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    • 8 junio, 2015 a las 7:00 pm
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      Completamente de acuerdo contigo. El enfoque en la enseñanza de un médico del siglo XXI debe ir enfocado a “aprender a aprender” y saber los conceptos importantes. Es mil veces más importante saber los fundamentos de la insuficiencia cardiaca y como evaluar tú solo si un nuevo medicamento es eficaz para su tratamiento que saberte la proteina mutada en una enfermedad de prevalencia escasa.

      El problema es que a la hora de diseñar exámenes, es mucho más facil evaluar y premiar saber “paja” que saber discurrir, buscar, analizar, y aplicar.

      Gracias por comentar!

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  • 7 junio, 2015 a las 12:56 pm
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    Me parece muy triste que la carrera de Medicina te haya reportado estas experiencia tan desagradables. Yo también soy estudiante de Medicina y por ahora he tenido la suerte de encontrarme en practicas con médicos que no solo se preocupan por que aprendas sino que exigen un cumplimiento de las practicas riguroso (entrevistar pacientes, realizar historias clínicas, explorar y dar tu impresión diagnostica y un largo etcetera) Hay muchos médicos que no adoran su trabajo y es una pena que te hayas tenido que encontrar con tantos de ellos en tu formación. Espero que tengas mas suerte en tu futuro.

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    • 8 junio, 2015 a las 7:08 pm
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      Gracias por el sentimiento María, se agradece mucho. El problema es que lo que tú describes es la excepción a la norma general. Y si no cambiamos los mecanismos y el plan de estudios oculto que lo engendra, seguiremos yendo mal. Da mucha rabia tener que pelear con uñas y dientes para conseguir una docencia mínimamente decente, pero experiencias como la tuya demuestran que sí es posible!

      Gracias por comentar!

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