Una de las cosas que más me apetecía de empezar cuarto era pasar el día en el hospital. Y no sólo por que la facultad me trae recuerdos no-del-todo-agradables (fantasma de la anatomía), sino por que era un pasito grande hacía ser médico. Tenía ganas de ponerme la bata todos los días y sentir que ya no estaba “jugando a ser médico” durante un día a la semana, sino que ya formaba parte de quien era.

Yo soy muy de idealizar las cosas, así que os podéis imaginar la fantasía a lo Scrubs-Anatomía de Grey que tenía montada en la cabeza antes de empezar. Que si estaríamos pasando planta con los médicos, presentando a pacientes, respondiendo a preguntas de los adjuntos, ligando con el/la residente de turno etc.

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Ejemplo perfecto de lo que NO suele ocurrir en la consulta

Bueno, pues salvo lo primero y para algunos afortunados lo último, mis expectativas cayeron algo cortas. Para los que no tengáis la suerte (jijiji) de ir a la Autónoma de Madrid, os explico nuestro sistema de rotación. Rotamos por todos los servicios de los que tenemos asignatura ese año durante una media de 15 días. Se nos proporcionan unos cuadernos de rotación que explican (con más o menos detalle) los objetivos que tenemos que adquirir durante la rotación, dónde tenemos que ir y cómo se nos va a evaluar. Suena genial, ¿verdad? El problema viene (cómo no) cuando empiezas a rotar y te topas con la vida real.

Y es que la vida real no es Anatomía de Grey donde hay descansos largos donde liarte con todo quisqui o resolver temas personales dramáticos. La vida real en el hospital o consulta es muy ajetreada. A eso le añades que la mayoría de los médicos con los que rotan no se les ha formado en docencia o en evaluación de estudiante (ni se les compensa por ello) y podemos acabar con el famoso “síndrome del mueble” que afecta a estudiantes de medicina.

El “síndrome del mueble” se caracteriza por ser de aparición brusca, normalmente coincidiendo con el comienzo de la rotación en un nuevo servicio. Por un mecanismo fisiopatológico todavía no elucidado, el estudiante empieza a fundirse con la silla o superficie de apoyo, hasta por fin quedar reducido a un mueble más de la consulta. Los síntomas principales son mutismo, anedonia, somnolencia y postura clásica en “jugador con el móvil”.

Paciente con "síndrome del mueble" en estadío avanzado
Paciente con “síndrome del mueble” en estadío avanzado

Hay médicos que son más docentes y otros que son “menos docentes” (leáse, los que sólo quieren echarte de su consulta cuanto antes). Independientemente de cuál te toque, no hay cultura de considerar a los estudiantes de medicina cómo un miembro más del equipo asistencial. Eso hace que muchas veces quedemos fuera del acto clínico, relegados a meros observadores. Por mucho que en papel tengas una rotación planificada de 10, habrá muchos servicios en los que, en pocas palabras, pasen de ti.

Pero el “síndrome de mueble” no sólo es cosa del médico o residente que te tutorize. Ayuda tener a alguien proactivo que te involucre y te haga preguntas y te permita hacer “cositas”, pero no sirve de nada si te quedas en un rincón jugando al candy crush. Aunque nos cueste admitirlo, somos nosotros los que tenemos la culpa muchas veces de no aprovechar la rotación.

En mi caso, son varias las veces que me ha dado vergüenza preguntar algo o tomar la iniciativa. A veces por respeto (Pedir hacer una citología vaginal por primera vez) y otras por parecer más tonto que el pequeño Nicolás (“Entonces, en la radiografía, ¿dónde está el lóbulo medio?”). Algún día que estás más cansado o una rotación que no te guste pueden contribuir al desarrollo del “síndrome del mueble”.

Mentiría si dijese que no me sigue pasando, pero en los pocos meses que he ido rotando he aprendido a vencer ese miedo e inercia en parte. Os dejo algunos consejos que me han ayudado y espero que os pueden ayudar a vosotros para hacer prevención primaria de esta enfermedad:

  1. Preséntate y se proactivo. Nada más llegar a la consulta, di tu nombre y que eres estudiante de Medicina. No esperes a que te pregunten o pidan hacer algo, involúcrate! Pide hacer cosas, y si no sabes algo (y no está muy ajetreado tu médico), pregunta. Nunca te van a poner mala nota o suspender por hacer preguntas pertinentes.
  2. No tengas miedo a “sonar tonto”. Estás ahí para aprender, y en España por lo menos lo habitual es no esperar nada o casi nada del estudiante de medicina. Sólo por preguntar o intentar tomar la iniciativa con algo ya estás haciendo más que el estudiante medio, y eso suele valorarse positivamente.
  3. Ofrécete para ayudar con tareas logísticas. Aunque pueda sonar algo aburrido, es una de las mejores formas de aprender y de ser útil en la consulta. Pasar una analítica es una buena forma de familiarizarte con los valores y rangos normales e empezar a identificar patrones. Ir a buscar la carpeta del paciente te permite repasarte su historia mientras la llevas de vuelta.
  4. Aprovecha activamente la consulta. Apunta las cosas nuevas que veas en un papel o libreta. Mientras escuchas la anamnesis, ve pensando en qué más preguntarías o vete ideando diagnósticos diferenciales. La escucha activa aporta mucho más que la escucha pasiva, y de cara al examen, ayuda haberlo visto en consulta.
  5. Si a pesar de todos esos consejos no te hacen caso, huye. Pon alguna excusa plausible (“Voy a ir a la otra consulta, voy a ir a historiar pacientes”) y ponte con otro médico, ve a la biblio o a la cafetería con tus amigos. No sirve de nada estar 4 horas sentado sin aprender ni hacer nada.

Nos queda mucho trabajo por delante y mucho relevo generacional para cambiar el papel del estudiante en las prácticas a uno más práctico e integrado en el equipo. Desde luego se debería plantear aumentar el tiempo de rotación en cada servicio, delegar en el estudiante más responsabilidad y formar (y evaluar!) a los tutores en docencia y evaluación. Hasta entonces, tendremos que valernos de la buena suerte y de nuestra propia profilaxis para evitar enfermedades innecesarias.

¿Se os ocurren a vosotros más consejos para evitar el “síndrome del mueble”? ¿Alguna vivencia personal de la enfermedad? Ponedlos en los comentarios!

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El “síndrome del mueble” y cómo evitarlo

4 thoughts on “El “síndrome del mueble” y cómo evitarlo

  • 7 Junio, 2015 a las 9:16 pm
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    ¡Me ha encantado! Al menos en vuestras prácticas tenéis siempre una pequeña guía con los objetivos a alcanzar, aunque luego no la usen. Aquí, en Valencia, es la excepción. Una de las formas más fáciles de conseguir una situación “diferente” (con menos presión asistencial, menos estudiantes por consulta, etc.) es hacer prácticas en verano, ya sea a través de la asociación de estudiantes o buscándolas uno mismo. ¡Altamente recomendable!

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  • 25 Marzo, 2015 a las 9:49 pm
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    Hola! Me encanta este post!
    Yo estoy en tercero y solo voy los jueves, y la verdad es que a veces parece que estás malgastando el tiempo sentado sin hacer nada, aunque a mí siempre me queda la sensación (y consuelo) de que por lo menos de todo lo que escuche “algo se me quedará”… Aunque, en fin, estando en tercero es difícil entender la mayoría de las cosas que se dicen, de los razonamientos que se hacen… Será que como estoy empezando en el hospital todavía no me he dado cuenta de que es más útil irte a hacer otra cosa que estar allí sin participar en nada (en mi caso, mi adjunto no nos hace caso a los estudiantes y no podemos cambiar de médico, así que…). O será que no me atrevo! Pero, bueno, a partir de mañana intentaré poner en práctica tus consejos!
    Muchas gracias por compartir tus experiencias! 🙂

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  • 18 Noviembre, 2014 a las 12:11 pm
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    El sindrome del mueble es mejor que el sindrome de la moqueta que vivimos a veces en marruecos. Porque nuestras rotationes son de 6 semanas pues podemos ser parte del equipo pero a veces nos concideron como nada, como si fueron solamente alli para servirles: buscar analysis, buscar esté, llamar al otro doctor, ordenar los papeles de la historia…. seguro que es bueno ayudar con todo eso pero somos en el hospital para aprender! Ahora no hay una ley que dice que es un estudiante de medicina. Entonces cada residente,cada profesor hace como quiere segun su conciencia. Cuando te quedas con un bueno residente tu rotation es increible y sino es el sindrome del mueble (que puedes intentar de tratar como has dicho)

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    • 18 Noviembre, 2014 a las 3:57 pm
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      Hola Zineb! A nosotros nos pasa lo mismo respecto a la figura del estudiante de medicina, no está muy bien legislado nuestro papel en ningún sitio. No nos suele traer los mismos problemas que a vosotros, pero sí otros, cómo por ejemplo el acceso a historias clínicas.

      Por suerte aquí no tenemos “síndrome de la moqueta”, ya que no cuentan con nosotros para hacer sólo trabajitos o llevar carpetas, es mucho más común (o, hablando de forma médica, prevalente) el síndrome del mueble.

      Ojalá tuviésemos rotaciones tan largas como vosotros, es lo que hace falta, qué envidia!

      Gracias por el comentario 🙂

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